DÍA DE MIÉRCOLES, NRO 4
Mientras los gobiernos prometen introducir políticas de redistribución de las riquezas e inclusión social, son los ciudadanos comunes los que toman la iniciativa de comenzar con este cambio y dejar de esperar a que se cumplan las promesas. Patricia Merkin, una traductora argentina, decidió hace 8 años crear una revista que sirva para ayudar a las personas que vivían en la calle a conseguir un empleo y una salida digna de la pobreza.La idea original la tomó de una revista inglesa que desde 1991 se dedicaba al periodismo ciudadano; que recibió de manos de un amigo que venía de un viaje. Era el año 1998, y en el país se vivía una situación dura pero propicia para llevar a cabo la iniciativa, había un 17,8 por ciento de desempleos y miles de personas en situación de calle, la oportunidad estaba dada solo hacia falta conseguir ayuda.
Merkin asegura que la experiencia fue dura: “Propuse el proyecto en varios lugares (oficinas de gobierno, empresas, inversores), y en todos me respondían lo mismo, que acá no había gente en la calle. La fábrica de negativas que es la sociedad argentina decía que lo que yo quería no iba a funcionar, que no se iba a poder hacer, que no tenía sentido porque la gente no quería trabajar”
A mediados del 2000, con una tirada de 5000 ejemplares y con la ayuda de la Fundación Levi Strauss y el British Council, llegó a las calles Hecho en Buenos Aires (HBA). De la mano de 30 vendedores desempleados se ubicaron en puntos autorizados de la Ciudad de Buenos Aires. Actualmente, HBA aumento su tirada a 25000 ejemplares y da trabajo a 230 vendedores que se quedan con el 60 por ciento del precio de venta de la publicación.
Pero Hecho en Buenos Aires hoy es mucho más que una simple revista en papel, desde 2001 cuentan con su Centro Social-Puerto 21 en el que brindan los medios necesarios para que los vendedores puedan completar su proceso de inserción: terapias de apoyo psicológico, talleres creativos, terapias alternativas y capacitación en oficios.
Su creadora no duda al momento de encontrar una frase que defina a HBA y asegura: “Hecho... es una iniciativa que propone cortar con toda forma de asistencialismo de un modo innovador, colocando a las personas en situación de calle como parte de la solución y no sólo del problema. Es nuestro laboratorio de cambio social positivo.”
Escribir pensando en los demás
José Esses es periodista y colabora como redactor de Hecho en Buenos Aires desde el 2001 y cuenta que apenas supo que existía esta revista buscó la forma de sumarse. “Me acerqué a Patricia (Merkin), le mandé un sumario y empecé a publicar esporádicamente”, relata Esses y agrega que él ya tenía experiencia en proyectos solidarios en escuelas rurales y villas de emergencia. “Escribir en HBA era como mezclar mi profesión con esa otra faceta”, comenta el periodista.
“La sensación no es la misma de los que se genera mientras trabajo para hacer otras revistas, me parece importante hacer algo por alguien, aún sin conocerlo”, explica Esses y agrega que prefiere no tener contacto con los vendedores: “Nunca me tenté en mantener un vínculo con ellos ni adentrarme en su realidad. No son territorios de los cuáles sea fácil entrar y salir, para luego seguir con tus cosas, algunos vienen de historias bravas”, advierte.
Esses cuenta que varias notas para HBA le dieron una verdadera satisfacción personal: “Entrevisté a Jaime Ross y a Skay Beilinson, dos ídolos para mí, a los que accedí por que de alguna manera buscan colaborar con la revista”, menciona. “Yo espero que mi nota sea lo más original posible para que los vendedores la vendan y aquel que la compre quiera volver a hacerlo el mes que viene porque le gustó mi nota. Ese es mi razonamiento”, remarca Esses.
“HBA me dignifica”
“La sensación no es la misma de los que se genera mientras trabajo para hacer otras revistas, me parece importante hacer algo por alguien, aún sin conocerlo”, explica Esses y agrega que prefiere no tener contacto con los vendedores: “Nunca me tenté en mantener un vínculo con ellos ni adentrarme en su realidad. No son territorios de los cuáles sea fácil entrar y salir, para luego seguir con tus cosas, algunos vienen de historias bravas”, advierte.
Esses cuenta que varias notas para HBA le dieron una verdadera satisfacción personal: “Entrevisté a Jaime Ross y a Skay Beilinson, dos ídolos para mí, a los que accedí por que de alguna manera buscan colaborar con la revista”, menciona. “Yo espero que mi nota sea lo más original posible para que los vendedores la vendan y aquel que la compre quiera volver a hacerlo el mes que viene porque le gustó mi nota. Ese es mi razonamiento”, remarca Esses.
“HBA me dignifica”

Julio César Lupo tiene 61 años, y hace un año y siete meses que vende Hecho en Buenos Aires en la zona de Tribunales y Plaza Serrano. “Yo estaba desocupado y por un conocido mío que vendía me acerqué y enseguida me admitieron”, señala. “Lo más importante es no tenerle miedo a la gente y no ser un vago. Se necesita un equilibrio mental poderosa para estar yirando doce horas por la ciudad vendiendo la revista”.
Lupo se define como “ligeramente socialista” y entiende que Hecho en Buenos Aires tiene “sensibilidad popular”. “Hay entrevistas a personajes célebres, por eso la gente la compra, tema que le interesan a un sector de la sociedad que sabe que cuando compra la revista nos esta ayudando enormemente”, cuenta.
“HBA me dignifica, porque yo gracias a esto tengo un trabajo, tengo comida y un lugar donde dormir”, afirma Lupo, quien antes de entrar al staff de vendedores intentó conseguir un puesto de trabajo en otros lugares. “A mi edad nadie me contrataría, la revista no discrimina, no les importa tu pasado, es improbable que te nieguen la oportunidad”, concluye.
Lupo se define como “ligeramente socialista” y entiende que Hecho en Buenos Aires tiene “sensibilidad popular”. “Hay entrevistas a personajes célebres, por eso la gente la compra, tema que le interesan a un sector de la sociedad que sabe que cuando compra la revista nos esta ayudando enormemente”, cuenta.
“HBA me dignifica, porque yo gracias a esto tengo un trabajo, tengo comida y un lugar donde dormir”, afirma Lupo, quien antes de entrar al staff de vendedores intentó conseguir un puesto de trabajo en otros lugares. “A mi edad nadie me contrataría, la revista no discrimina, no les importa tu pasado, es improbable que te nieguen la oportunidad”, concluye.
4 leen y editan:
Hola Flor! No sabia q tenias un blog, recien vi el enlace ahora en facebook. Muy bueno, te felicito. Besos
Muy buena la nota! Lástima que a Ulises no le caben las ONG con buenos propósitoss....
Florencia, dos cosas
Primero, gracias por el link. Me puse a ver las visitas y alguna llegó desde acá, a pesar que mi blog ya no es lo que era (demasiadas distracciones)
Segundo, me gustó esta nota. Sigo leyendo las demás.
un beso
HBA no es lo que parece...
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